domingo, 11 de marzo de 2007

España defiende la migración 'legal y ordenada' con América Latina

La secretaria española de Estado para Emigración e Inmigración, Consuelo Rumi, defendió hoy en México la necesidad de mantener un flujo migratorio 'legal y ordenado' con Latinoamérica, donde se han apaciguado las presiones migratorias que había hacia España.

La secretaria española de Estado para Emigración e Inmigración, Consuelo Rumi, defendió hoy en México la necesidad de mantener un flujo migratorio
España defiende la migración legal y ordenada con
'Compartimos España con todos los países de América Latina la complejidad, la sensibilidad (en la materia) pero también que debe haber una política migratoria legal y ordenada', dijo la alta funcionaria española en una rueda de prensa celebrada en México.

Rumi se refería así a los trabajos que está realizando sobre el asunto la Secretaría General Iberoamericana (Segib) después de la Cumbre celebrada el pasado noviembre en Uruguay, que concluyó con la 'Declaración' y el 'Compromiso' de Montevideo sobre migración y desarrollo.

'El tema central de estas reuniones, foros, cumbres, es tener ese eje vertebral común para compartir una política migratoria integral e integrada, que dé respuesta a las nuevas realidades', sostuvo Rumi, quien visita México estos días y la semana próxima estará en Cuba.

La alta funcionara española considera que la migratoria es 'la política más compleja y más difícil de realizar' porque 'incide directamente en (la vida de) las personas'.

Fue tajante al señalar que el Gobierno español no está considerando 'ningún proceso de 'documentación'' de inmigrantes como el realizado en el 2005, que benefició a cientos de miles de indocumentados y aclaró los mecanismos de entrada al país que deben darse para trabajar.

'El año pasado entraron en nuestro país con un contrato en origen 150.000 trabajadores para distintos sectores fundamentalmente vinculados a la hostelería, la construcción y la agricultura', recordó.

Rumi dijo no ver en estos momentos grandes o nuevas presiones migratorias de Latinoamérica hacia la Unión Europea (UE), lo que atribuye a que está mejorando la situación en la región de origen de esos flujos.

'Creo que esto es positivo porque demuestra que las economías de estos países están estabilizándose al menos', afirmó Rumi.

Puso el ejemplo de Argentina, de donde salieron a España miles de personas en el 2005 en busca de mejores condiciones de vida, un flujo que ya se estabilizó.

La funcionaria española no hizo comentarios ni valoraciones sobre la construcción del muro en la frontera de México y EEUU, ni sobre el estancado proyecto de reforma migratoria que hay en ese país, que de aprobarse beneficiaría a algunos de los 10 millones de indocumentados mexicanos que hay en ese país.

Rumi dijo que Washington envió a España a un alto representante de política migratoria para 'conocer (de cerca) la política que se estaba desarrollando en España para ordenar los flujos migratorios', en particular el reglamento de extranjería y las disposiciones sobre la materia.

También comentó que en las reuniones de la Segib la cuestión de los visados 'no es el tema central' ya que en esa materia entran en juego consideraciones de la Unión Europea (UE).

Además de Ecuador, Colombia y la República Dominicana, países iberoamericanos a cuyos nacionales se les exige visado para entrar en la UE, a partir del 1 de abril se le impondrá también a Bolivia.

'El visado lo que ha puesto de manifiesto es que controla la emigración clandestina, que es tan perversa, tanto para el inmigrante que la sufre (...), como para el país de acogida', indicó Rumi.

Añadió que poner visado como condición para viajar no ha impedido que España mantenga 'una magnífica relación con estos países' aparte de flujos migratorios controlados y legales con ellos.



Terra Actualidad - EFE

sábado, 10 de marzo de 2007

Una plataforma de inmigrantes sudamericanos se presentarán a las elecciones municipales de Córdoba

EN LOS PROXIMOS DOS MESES OIREMOS HABLAR MUCHO DE ESTE TEMA. SE ACERCAN LAS ELECCIONES MUNICIPALES Y ALGUNOS PATIDOS POLITICOS SE ANUNCIAN COMO CLAROS DEFENSORES DE LOS INMIGRANTES. OS DEJAMOS ESTA NOTICIA.

La Plataforma por la Integración, formada por ciudadanos inmigrantes sudamericanos, han decidido presentarse a las próximas elecciones municipales de forma independiente y con su propio candidato a la Alcaldía del Ayuntamiento de Córdoba.
En declaraciones a Europa Press, la secretaria de esta Plataforma, Angelica Pacheco, informó de que el colectivo está formado por varias asociaciones de ecuatorianos, cubanos, colombianos, paraguayos y bolivianos.

Según dijo, la Plataforma la forman unas 600 personas, ya establecidas en Córdoba, la mayoría con nacionalidad y llevan mucho tiempo viviendo en la ciudad.

La junta directiva de la misma, decidió ayer por unanimidad presentarse a las elecciones del próximo 27 de mayo, con Gustavo Rodríguez Hernández como candidato de la Plataforma por la Integración, a la Alcaldía de la ciudad de Córdoba.

La Plataforma estima que el 50 por ciento de los más 6.300 inmigrantes que residen en la provincia de Córdoba tienen capacidad de voto. Cabe recordar también que el candidato del PSOE a la Alcaldía de Córdoba, Rafael Blanco, anunció en noviembre de 2006 la posibilidad de que un miembro de esta Plataforma formara parte de su lista, hecho que, finalmente, no ha sucedido.


Terra Actualidad - Europa Press

El Supremo condena a una ONG valenciana a pagar 5.000 euros por recurrir la Ley de Extranjería




SOS Racismo pide al Gobierno que no se cobre a tres asociaciones de utilidad pública


El Tribunal Supremo ha condenado a tres ONG, Asociación de Chinos de Euskadi, Associació Solidaria Dab y SOS Racismo País Valencià, a pagar 16.000 euros en concepto de costas de juicio tras desestimar tres recursos contra el Reglamento de Extranjería al entender que existió “temeridad procesal” al iniciar las acciones judiciales.

En todo caso, las cuantías impuestas, que responden a la minuta del Abogado del Estado, son diferentes para cada asociación. Así, la Asociación de Chinos de Euskadi deberá hacer frente a 8.000 euros, mientras que SOS Racismo País Valencià deberá abonar 5.000 euros y la Associació Solidaria Dab tendrá que pagar 3.000 euros.

Los recursos se imponían con el fin de incluir supuestos de arraigo social, aplicar el principio de proporcionalidad en las expulsiones o establecer la asistencia letrada para menores extranjeros.

Sin embargo, las tres sentencias, a las que ha tenido acceso Europa Press, precisan que buena parte de las impugnaciones realizadas carecen “manifiestamente” de fundamento y que se ignoran por parte de los recurrentes y de forma reiterada el sentido y finalidad de la potestad reglamentaria.

El pasado 19 de febrero, la Asociación de Chinos de Euskadi acató la sentencia, según explicó el presidente de la asociación, Xiarong Zhou. En este sentido, señaló que la asociación recaudó dinero cuando interpuso el recurso, en marzo de 2005, ante la posibilidad de perderlo. “Qué le vamos a hacer –añadió Zhou–. Al menos lo hemos intentado”.

Efecto disuasorio
Por su parte, SOS Racismo califica la acción del Alto Tribunal como un intento de atajar con una sentencia ejemplarizante la capacidad impugnatoria de los agentes sociales en las normas de extranjería. “Estas condenas en costas suponen un claro aviso para disuadir a otras organizaciones de defensa de las personas inmigrantes a recurrir este tipo de normas”, lamenta en un comunicado.

Además, advierte de que son varias las sentencias de Juzgados de lo Contencioso que están corrigiendo la interpretación que las subdelegaciones de Gobierno están realizando del Reglamento.

A juicio de este organización, “este aval de conformidad con la legalidad vigente que ha recibido el Gobierno por parte del Tribunal Supremo puede traducirse en un endurecimiento de los criterios de aplicación del Reglamento de Extranjería”.

Por último, esta asociación considera “absolutamente incoherente y contradictorio” que se ejecuten las condenas en costas a tres organizaciones sin ánimo de lucro y de “incuestionable utilidad” pública, al tiempo que el Gobierno impulsa la participación de las organizaciones de defensa de los derechos de las personas extranjeras en los diferentes foros y organismos que desarrolla. Por ello, insistió en la necesidad de que el Ejecutivo no decida ejecutar la condena impuesta por el Supremo.

España concedió residencia a más de 900 extranjeros afectados por el 11M



Marzo 09, 2007

MADRID | EFE

Un total de 926 extranjeros víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y familiares obtuvieron tarjeta de residencia en el marco del proceso de regularización extraordinario abierto por el Gobierno días después de la masacre, informaron hoy a Efe fuentes del Ministerio del Interior.

De las más de 2.500 peticiones que en su día se presentaron en este proceso extraordinario, sólo ha sido admitida la regularización de estos 926, de los que 457 son víctimas directas de los atentados y 469 familiares suyos.

Paralelamente, el ministerio de Justicia abrió otro proceso para que los afectados por los atentados pudieran solicitar la nacionalidad española, que ha sido concedida a 181 heridos y a 104 familiares.

En el atentado múltiple, atribuido a islamistas radicales, cometido en la capital de España hace tres años murieron 191 personas y más de 1.800 resultaron heridas.

De los 191 fallecidos, 51 eran extranjeros, que procedían en su mayoría de Rumania, Ecuador, Bulgaria, Perú y Polonia.

viernes, 9 de marzo de 2007

Las parejas de hecho reconocidas en el nuevo reglamento de ciudadanos comunitarios

Una de las mayores novedades del nuevo reglamento de ciudadanos comunitarios es la equiparación de las parejas de hecho a los matrimonios a efectos de conseguir la residencia comunitaria.

Así, el extranjero inscrito en registro publico como pareja de hecho de un comunitario tendrá derecho a este tipo de residencia.

La importancia del precepto es grandísima.

Os dejo el texto:


«Disposición adicional vigésima. Normativa aplicable a
miembros de la familia de ciudadano español que no
tengan la nacionalidad de un Estado miembro de la
Unión Europea o de un Estado parte en el Acuerdo
sobre el Espacio Económico Europeo.
1. El Real Decreto 240/2007, de 16 de febrero, sobre
entrada, libre circulación y residencia en España de ciudadanos
de los Estados miembros de la Unión Europea y de otros
Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico
Europeo, será de aplicación, cualquiera que sea su nacionalidad,
y en los términos previstos por éste, a los familiares de
ciudadano español, cuando le acompañen o se reúnan con él,
y estén incluidos en una de las siguientes categorías:
a) A su cónyuge, siempre que no haya recaído el
acuerdo o la declaración de nulidad del vínculo matrimonial,
divorcio o separación legal.
b) A la pareja con la que mantenga una unión análoga
a la conyugal inscrita en un registro público establecido
a esos efectos en un Estado miembro de la Unión
Europea o en un Estado parte en el Espacio Económico
Europeo, que impida la posibilidad de dos registros
simultáneos en dicho Estado, y siempre que no se haya
cancelado dicha inscripción, lo que deberá ser suficientemente
acreditado. Las situaciones de matrimonio e inscripción
como pareja registrada se considerarán, en todo
caso, incompatibles entre sí.

Tres inmigrantes mueren en un cayuco con 43 indocumentados rescatado en aguas de Tenerife




El buque "Conde de Gondomar", de Salvamento Marítimo, llegó esta madrugada al puerto de Los Cristianos, en el sur de la isla, con los 44 inmigrantes que viajaban en el cayuco que fue avistado a treinta millas al sur de Tenerife.

Pocos minutos después llegó al puerto la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, acompañada del Delegado del Gobierno de Canarias, José Segura, quienes saludaron a los miembros de Cruz Roja, que han instalado en el muelle un hospital de campaña para atender a los inmigrantes.

Según fuentes de la Cruz Roja, en la misma embarcación en la que viajaban los inmigrantes subsaharianos lo hacían otros tres que murieron durante la travesía y cuyos cuerpos llegaron también al puerto de Los Cristianos a bordo de la embarcación "Alphar" de Salvamento Marítimo.

La ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, en la entrega de unos premios a Salvamento Marítimo y al Servicio Marítimo de la Guardia Civil, en reconocimiento a su labor de rescate a los inmigrantes que han llegado a Canarias, expresó su "dolor" por la muerte de los tres inmigrantes y dijo que "han muerto en la mar buscando una vida mejor".

jueves, 8 de marzo de 2007

El sector industrial busca nueva mano de obra entre los inmigrantes


El sector industrial busca nueva mano de obra entre los inmigrantes
Cinco mujeres y seis hombres de Marruecos, Argentina y Colombia han participado en el curso impartido en el IMH. Se les ha formado en la programación de tornos
El sector industrial busca nueva mano de obra entre los inmigrantes
Inmigrantes de diferentes nacionalidades han tomado parte en las clases que se han impartido en el IMH. [E.B.]




ELGOIBAR. DV. El sector industrial necesita mano de obra y, para hacer frente a esta demanda, las instituciones han puesto sus ojos en los inmigrantes. Una prueba de ello la tenemos en el IMH , centro que ha acogido un curso de programación en torno y que ha tenido como protagonistas a once inmigrantes.

Chakir El Messaoudi ha sido uno de ellos. Obtuvo la diplomatura de Derecho en Marruecos, pero la falta de oportunidades le obligó a labrarse un futuro fuera de su país. Hace cinco años llegó al País Vasco con un contrato para trabajar en el campo de la construcción. «Estuve tres años en la obra y luego pasé a trabajar como repartidor de alimentos», señala este joven marroquí de 28 años, casado y a punto de ser padre. Un día, el Ayuntamiento de Ermua, localidad en la que reside, le planteó la posibilidad de participar en un curso dirigido a la integración de los inmigrantes en el sector industrial y no lo dudó. «Para integrarse en esta sociedad es necesario un trabajo, y para trabajar en una empresa del sector industrial es necesaria experiencia, por lo que pensé que este curso podía ayudarme a conseguirla».

Allí coincidió con diez inmigrantes que, como él, buscaban una oportunidad para mejorar su porvenir. Cinco mujeres y seis hombres, de los que ocho eran marroquíes, dos colombianos y una argentina, se sumaron al curso, auspiciado por el IMH en colaboración con el departamento Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco.

Durante su desarrollo, han recibido una formación dirigida a su preparación como torneros, y ahora se encuentran en la fase de prácticas. En el caso de Chakir, éstas están teniendo lugar en la empresa TVA de Ermua

«La metodología del curso ha sido preparada específicamente para ellos, adecuando las clases a su conocimiento de la lengua y a sus necesidades, ya que» -señalaron desde el IMH de Elgoibar- «bastantes de ellos estaban trabajando, y no podían dejar de trabajar los tres meses que dura el curso. Ha habido que acomodar el horario a sus necesidades».

miércoles, 7 de marzo de 2007

El fin de la inmigración Ilegal.









Africa-El fin de la inmigración ilegal requiere mirar dentro y fuera de las fronteras, recuerda la Nobel Wangari Maathai Mientras los africanos sigan sumidos en la pobreza "seguirán tratando de alcanzar Europa, donde creen que la hierba verde es más verde"


MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

La premio Nobel de la Paz 2004, la keniana Wangari Maathai, estimó hoy que si España y los países de la Unión Europea en general quieren solucionar sus problemas con la inmigración ilegal subsahariana deben "mirar no sólo dentro de sus fronteras sino también fuera de ellas" y buscar los caminos para cooperar con los países africanos, en el marco de su participación en el II Encuentro Internacional España-Africa 'Mujeres por un mundo mejor', que se celebra hoy y mañana en Madrid.

Maathai afirmó conocer los "graves problemas de España con la inmigración subsahariana" y recordó que el problema principal es que "los africanos son muy pobres y mientras se les deje en la pobreza tratarán de llegar a Europa, donde creen que la hierba verde es más verde". Para ejemplificar señaló que si los países del Norte permiten a grandes compañías ir a pescar a las costas africanas, los pescadores locales se quedan si pescado y "¿qué hacen? Ir detrás del pescado. Si el pescado va al norte ellos también", explicó.

Por otra parte, la premio Nobel reconoció desconocer el contenido del Plan Africa 2006-2008 lanzado por el Gobierno para mejorar la cooperación con los países del Africa subsahariana aunque aseguró que en el marco de la conferencia ha recibido una copia que estudiará. Asimismo agradeció al Gobierno español y "especialmente a la vicepresidenta (Mª Teresa Fernández de la Vega) el esfuerzo realizado para traer a mujeres africanas a tratar temas de educación, Medio Ambiente y paz". "Este encuentro es un abrazo entre España y Africa", manifestó, añadiendo que el Gobierno español "está dispuesto a apoyar programas

la españa inmigrada

Os dejamos la reflexión de Mikel Azurmendi, publicada en letraslibres.com

La España inmigrada

La española es una sociedad cada vez más mixta. Sus inmigrantes, expulsados por la pobreza y la insolvencia democrática de sus países, llegan en busca de trabajo, integración y regularización. Este proceso, benéfico en tantos sentidos, desborda al gobierno. Mikel Azurmendi analiza esta problemática central y propone algunas soluciones.
En Tierra, tierra, la segunda y apabullante entrega autobiográfica del húngaro Sándor Márai, que huyó de su país con el establecimiento definitivo del régimen comunista en 1948, narra el escritor su experiencia ante la avanzadilla de las tropas soviéticas en los arrabales de Budapest, en la Navidad de 1944. Un hombre joven, rubio y con los pómulos pronunciados del eslavo, “había llegado hasta el patio del ayuntamiento del pequeño pueblo donde nos habíamos refugiado montado en su caballo, metralleta en mano, y seguido por otros dos soldados más viejos, barbudos y con cara severa, que también iban a caballo. El joven me apuntó con el arma y preguntó: ‘¿Quién eres?’” Luego llegaron más y todos los días fueron llegando soviéticos, como llega cualquier tropa de guerra, con la crueldad del apetito de rapiña. El libro entero de Márai trata de articular el sentido de la pregunta de aquel soldado soviético, planteada no sólo a él sino a Europa entera: “Una fuerza se había presentado en Europa, y el Ejército Rojo sólo constituía su expresión militar. ¿Qué fuerza era ésa? ¿El comunismo? ¿Los eslavos? ¿El Este?” Desde el comienzo mismo Márai declara que para muchos perseguidos por el nazismo aquel joven ruso había traído la liberación del terror nazi, pero de lo que no cabía dudar era de que trajese la libertad. ¿Cómo la iba a traer si “él tampoco la tenía”? El escritor añade que eso era algo que aún no se sabía en aquel momento.
Encuentro más que pertinente abrir esta perspectiva metafórica de gentes distintas a nosotros que llegan del extranjero a nuestra tierra en tromba y nos interrogan sobre quiénes somos. Puede que sea ésta la interrogante cuyo significado nos ayude a mejor encauzar el hecho realmente nuevo de la inmigración en nuestros países europeos de cultura democrática e instituciones de derecho. Porque no hay duda que estos inmigrantes no traen consigo la libertad ni tampoco la costumbre del derecho. Vienen de tierras donde han sido maltratados por sus instituciones y humillados en su dignidad humana.


¿Deben integrarse los inmigrantes en nuestras sociedades democráticas?

Sospecho que la metáfora de la tropa forastera es capaz de clarificar nuestra perspectiva solamente en la medida en que ponga en entredicho nuestros prejuicios etnocéntricos impulsando la indagación sobre nuestra elasticidad cultural y lo distintos que podemos llegar a ser ante el hecho incontestablemente nuevo de la afluencia masiva de extranjeros a nuestras tierras. Porque si algo nos caracteriza a nosotros es ser proclives a alterar hábitos y estilos de vida. Toda nuestra vida social se halla referida a la experimentación futura, sea científica, tecnológica o artística, y necesitamos creer en un futuro mejor y más predecible, lo más ajeno posible a la rigidez de principios religiosos y al encorsetamiento de tradiciones del pasado. ¿No ha sido experimentado ya en nuestro pasado que cuanta más eficacia lográbamos tanta mayor flexibilidad de costumbres adquiríamos, y al revés? Sea en el arte de la navegación o la agricultura, de la mecánica o la convivencia política, hemos llegado a cobrar conciencia de que la vida es un espacio dependiente de la voluntad humana y que tanto mejor nos va en el mundo cuanto más alejado esté de los acontecimientos empíricos la voluntad divina. La sociedad liberal se halla, pues, cimentada sobre esa conexión de eficiencia y tolerancia que nos conduce a alterar nuestros estilos de vida por mor de ser más libres y no responder agresivamente ante las diferencias de creencia. De manera que la verdad se nos ha ido apareciendo como una cuestión que afecta a todos y surge como fruto de discusiones sin constricción y de algo que tenga que ver con lo que los humanos deseamos en cada momento. La verdad se ha constituido como un espacio de libre pensamiento donde la gente discute y se arriesga a dar razones para buscar consensos de creciente interés en asuntos urgentes. ¿La persuasión o la fuerza? La primera, siempre, pero para asegurar ese surco cultural donde se abre paso la sociedad democrática y liberal. Que la defenderemos con toda nuestra fuerza pues fuera de ella sólo hay camino para el totalitarismo o la teocracia. En ese surco de nuestro horizonte cultural se genera la lucha contra la resignación ante las situaciones de sufrimiento evitable y de daño social, y por su eliminación. Un ejercicio arriesgado de libertad. Esto somos ya en pequeñas dosis y esto lo podemos agrandar para, lo que es ahora surco transitable, dejarlo pavimentado y ancho como camino para los siguientes.
Afincarse duraderamente entre nosotros implica para los inmigrantes asimilar el cuerpo de creencias y hábitos que sustenta la vida en democracia, haciendo suyo el pluralismo y la tolerancia, la igualdad y dignidad de todas las personas, independientemente de la edad y el sexo, para tomar las iniciativas de la propia vida, y la resolución pacífica de los conflictos. Este cuerpo de creencias y hábitos de actuación deja al libre arbitrio de cada cual tanto las cuestiones religiosas y éticas como las gastronómicas y estéticas.


La falacia de generalizar desde un caso hacia el conjunto

Sé que esta metáfora de tropas que asaltan nuestras fronteras también oculta la realidad porque no existe tal tropa inmigrante: únicamente existen personas individuales escapando de sus malas condiciones de vida. Emigrando no existen más que Juan, Ivo, Fátima, Nadia, Esmeralda o Mohamed, cada cual para sí y cada uno por su lado. Y, pese a ello, todos ellos aparecen emigrando a la vez, como en tropel: en estos últimos diez años han transformado nuestra población española hasta constituir su diez por ciento censado, y considerablemente rejuvenecido. La estadística ha investigado larga y profusamente sobre ellos creando persuasivas imágenes de un supuesto colectivo, más o menos diferenciado y consolidado junto a y al lado del nuestro. La sociología, la antropología cultural y la psicología han reforzado esa imagen con categorías harto dudosas, no siempre científicas (como lo étnico, aplicado al conjunto de los inmigrantes) y a menudo falazmente explicativas (como la del racismo). Y el Estado de derecho, que siempre es un estado de cosas nacional, aplica la ley y reglamenta las condiciones para llegar a ser ciudadano, es decir, un nacional. Y su administración propicia que Juan, Ivo, Mohamed y Natasha se congreguen en largas filas ocupando aceras de calles y plazas enteras durante días, semanas y meses. Y así surge otro indicio objetivo de una tropa extranjera que aguarda la obtención de papeles. El control administrativo hace que Natasha, Ivo y Mohamed se clasifiquen como gente-con-papeles o gente-sin-papeles, pero siempre en algún colectivo diferente a los españoles, que no precisamos de esa distinción.
Además, y pese a ser y actuar como individuos, la participación de los inmigrantes en el mercado de trabajo los emborrona con un trazo común de semejanza al ubicarlos en los márgenes sociales: allí donde se realizan los trabajos más duros o de menor estima social, como en la agricultura, la construcción, la hostelería, el trabajo en el hogar y la prostitución. También los inmigrantes consolidan este seudoconcepto de colectividad tan contrario a sus intereses personales. Así cuando se venden a redes mafiosas de transporte humano ilegal y engrosan pateras o cayucos, aviones o autobuses; o se venden a mafias de contratación laboral. Cuando se congregan en extensos colectivos de fiesta y ocio dominical en jardines o campas. Cuando pandillean en bandas no siempre festivas en busca de gresca y camorra. Cuando se hacinan por docenas en pequeños pisos o apartamentos unifamiliares. Cuando se originan colectivos de inmigrantes sin-papeles que ocupan ilegalmente iglesias o universidades o planteando conflictos con los ciudadanos autóctonos. La existencia de mafias delictivas de extranjeros que operan con inusitada violencia, sobre todo en la cuenca mediterránea, también favorece el espejismo de la generalización colectivizadora. El conflicto de algún inmigrante, y a diario los millones de inmigrantes producirán alguno, siempre favorece la consolidación del cliché generalizador (es esta una traba epistemológica del etnocentrismo inmanente en toda sociedad humana).
Corolario: la vía hacia la integración de los inmigrantes consiste en potenciar su individualización personalizando su aptitud a ser uno más de nosotros.


Los inmigrantes en España: una voluntad casi generalizada de integración

Los inmigrantes en España suelen ser individuos solos o familias individuales con intereses particulares de salir adelante. No existen estadísticas de éxito o fracaso de los inmigrantes por la sencilla razón de que ambos son fenómenos individuales y exigen ser estudiados por casos. Nunca se sale adelante o se fracasa por colectivos, sino individualmente; incluso dentro de la misma familia se tiene éxito o se fracasa individualmente, por mucho que la familia apoye a todos por igual. Hasta la última regularización masiva de casi ochocientos mil inmigrantes las cifras estadísticas aseguraban que los inmigrantes en España han venido para asentarse definitivamente entre nosotros (56%) o, al menos, por mucho tiempo (33%). Son gente trabajadora, sencilla y que evita plantear problemas; así cuando se les pregunta si han tenido conflictos o líos con los españoles, en un 87% responden que jamás los han tenido: sólo un 8% dice que sí tuvieron algún lío con españoles (¿con quién si no, si somos la absoluta mayoría de gente en este país?).
Una gran parte de los inmigrantes en España vive en familia (42%), al menos con su cónyuge, porque se viene para un período de tiempo largo y conviene rentabilizar la estancia planificando el ahorro y amortiguando el daño. Los inmigrantes que viven completamente solos son alrededor del 15%, pero viviendo con otros amigos también solos (algo así como un 30%) se llega a ahorrar algo más. No obstante casi la mitad de todos los inmigrantes se halla gestionando la venida a España de algún familiar, lo cual es un índice de su voluntad de permanencia y disposición de mejora. Los inmigrantes prefieren masivamente (89%) vivir mezclados en barrios donde resida toda clase de personas; los iberoamericanos lo prefieren en un 93%. Solamente un exiguo 7% de inmigrantes prefiere vivir en gueto aparte. También los españoles decimos que preferimos verlos mezclados con nosotros más que verlos a ellos solos, tanto es así que hasta un 42% de españoles cree que habría de llevarse alguna política intervencionista para descongestionar los guetos de inmigrantes. Preguntados los propios inmigrantes si en sus barrios residen españoles o más bien residen únicamente extranjeros, sólo el 14% dice vivir en barrios de mayoría inmigrante; el resto o vive en barrios de casi absoluta mayoría de españoles (18%) o en barrios de mayoría española pero con inmigrantes (39%) o en barrios equilibrados de mezcla de españoles con inmigrantes (20%).
En España, la ciudadanía no percibe que exista segregación espacial, pues los españoles, la mitad de los cuales no veía inmigrantes en sus barrios en 1992, a inicios de 2005 sólo en un 26% decía no ver inmigrantes residiendo en sus barrios; es decir, que tres cuartas partes de la ciudadanía percibe ya inmigrantes en sus barrios y casi no quedan barrios “incontaminados”. Esta excelente característica de segregación no fuerte de la inmigración en nuestro país se corresponde además con los datos de mestizaje matrimonial, puesto que de cada diez matrimonios de inmigrantes, nueve tienen un cónyuge español. Y conste que los matrimonios de inmigrantes ya han llegado al 10% del total de matrimonios efectuados en España.
Del 14% que dice vivir en barrios de mayoría inmigrante también se podría inferir que casi en su totalidad vive ahí porque seguramente desea vivir así. Existe exactamente un 14% de magrebíes que dice no estar nada integrado, así como un 11% de subsaharianos y un 8% de asiáticos, cifras que se corresponden con las de aquellos inmigrantes que prohibirían terminantemente a su hija casarse con un español: el 16% de magrebíes se lo prohibiría, así como el 14% de asiáticos y el 7% de subsaharianos. De manera que como hipótesis más plausible podríamos establecer que existe en torno a un 15% de inmigrantes que es reacio a la integración social. Como mínimo, una décima parte de los magrebíes puede ser reacia a ello; algo menos reacios son los chinos pero también rondará su cifra en torno a un 10%, y algo menos respecto de la población subsahariana. Por otra parte sabemos que, pese a la gran feminización del trabajo ejercido por los inmigrantes (casi un tercio de contribuidores inmigrantes a la seguridad social son mujeres, especialmente iberoamericanas, pero también filipinas) las mujeres magrebíes y pakistaníes apenas participan en el trabajo asalariado y, por tanto, tampoco en la seguridad social (alrededor del 3% de la feminización laboral).
Todavía no podemos decir nada sobre cómo será toda la segunda generación de los inmigrantes pero ya sabemos por el ejemplo europeo que el apiñamiento en guetos residenciales, el fracaso escolar y el subsiguiente fracaso profesional producen fuertes impedimentos a la integración social. De lo que no hay duda es que la mayor parte de los inmigrantes en España posee una voluntad de integración. Recae, pues, de nuestro lado una gran parte de la responsabilidad de sostener esa voluntad positiva y actuar sobre los focos negativos de integración con hechos institucionales y personales.


La acción gubernamental: una gestión oportunista

Hasta ahora los gobiernos han fracasado en controlar los flujos de inmigración. La mayor parte de los inmigrantes en España ha pasado por un dilatado momento de ilegalidad en el que ha trabajado: inmigrante ilegal y mafias de trata de inmigrantes significan que aquí existe oferta de trabajo ilegal. Por eso la orientación de una política integradora de inmigración debe comenzar haciendo visible el puesto de trabajo para que todo trabajador tenga un contrato y cotice a la Seguridad Social. Un país democrático no se puede permitir el desastre económico, político y moral de tener batallones de trabajadores extranjeros ilegales y, menos aún, con familias e hijos en las escuelas (nada más que en la Comunidad de Madrid existían antes de la última regularización masiva 20.000 niños escolarizados cuyos padres no tenían papeles). Sin embargo ningún gobierno ha hecho lo que debía para cortar por lo sano ese origen de los males de la emigración clandestina. Era más sencillo poner trabas a la entrada de inmigrantes y tratar de expulsarlos y, de tiempo en tiempo, efectuar regularizaciones masivas de sin-papeles.
Toda regularización masiva practicada hasta ahora se ha desentendido de la necesidad perentoria de vincular legalización con voluntad de integración social. Porque el hecho de dar papeles no integra por sí mismo, como se está viendo en Europa en amplios sectores de las comunidades, musulmanas por ejemplo. Además, la regularización masiva refuerza entre los inmigrantes la idea de que da lo mismo ser legales que ilegales, porque puedes beneficiarte de las ayudas sociales y escolares y, al final, siempre te regularizan. Esto penaliza, por supuesto, al inmigrante que se ajusta a la legalidad y consolida de manera muy notable el desprestigio de la ley, con el consiguiente efecto llamada. Por otra parte, ninguna regularización masiva ha aportado nada a la racionalización de la política de flujos o del contingente con duración limitada de mano de obra extranjera (preconizada, eso sí, por todos los gobiernos). Y, en consecuencia, se posibilita que una multitud de inmigrantes se afinque con unos contratos basura que, ante cualquier empeoramiento de la economía, irá al paro y al abaratamiento irracional de la fuerza de trabajo. Al conflicto social, por tanto.
En su momento algunos propusimos una vía imaginativa de regularización del puesto de trabajo que incidiera en racionalizar las necesidades coyunturales de trabajadores extranjeros, pero ni el Gobierno de entonces ni el actual la han hecho suya. Tal vía consiste en abrir un tiempo de información y educación de cuantos se hallen empleando ilegalmente mano de obra inmigrante. Tras ese período, la legalización de la estancia del inmigrante se vincula al tiempo de su contrato de trabajo. El contrato obliga al empleador a financiar el viaje de regreso al país de ese trabajador si el contrato dura menos de dos años o el inmigrante no encuentra un nuevo empleador. El inmigrante se obliga por ese contrato a aceptar esas condiciones, y se marcha si no encuentra trabajo, pero engrosa una lista de trabajadores susceptibles de volver de nuevo a nuestro país en caso de necesidad de mano de obra. El contingente de trabajadores extranjeros se establece, en consecuencia, desde esa lista objetiva de inmigrantes regresados a su país, cursándoseles las respectivas invitaciones vía consular. Ello obligaría a intensificar el contacto con sus respectivos gobiernos, con los que el nuestro asumiría una política nueva de ayuda e inversiones al desarrollo. Y se sanciona penalmente, hasta con prisión, la actuación ilegal de cualquier empleador español.
Nuestro ordenamiento jurídico ha sancionado con expulsión la irregularidad en la entrada y la ilegalidad en el trabajo, pero ningún gobierno ha cumplido esa ley sino en muy contados casos. La consecuencia directa es la implantación de la injusticia y de una política oportunista que actúa según la presión social. Y, por descontado, los inmigrantes en la ilegalidad se vuelven gente invisible, aunque trabajen, envíen a sus hijos a la escuela, pasen por los ambulatorios o ingresen en hospitales.
La crítica social hizo cambiar esa ley al final de la primera legislatura del Partido Popular dando un bandazo completo: se eliminó la expulsión y promovió la extensión de todos los derechos, incluidos los sociales (asociación, reunión, manifestación, sindicación y huelga) para todos los inmigrantes, legales o ilegales indistintamente. Y dispondrían del derecho de escolarizar a sus hijos y ser cubiertos gratuitamente por la asistencia sanitaria, social y jurídica. Fue una ley (LO 4/2000) hecha a la medida del humanitarismo de las ong y del oportunismo sindical, promulgada en las antípodas de los acuerdos europeos de Tampere. Pero tuvo muy poco recorrido porque el ONG planteó abolirla si ganaba la elecciones de ese año, que las ganó con mayoría absoluta. Así, la LO 8/2000 que se promulgó de inmediato distinguió entre inmigrantes negando para los ilegales los derechos sociales de huelga, reunión, manifestación, etc., aunque no los de la gratuidad de la escolarización y asistencia social, sanitaria y jurídica. Sin embargo, negaba la validez del empadronamiento como único documento apto para legalizar a los inmigrantes. Y volvía a preconizar las expulsiones por infracción grave abriendo pautas para que la residencia duradera de los inmigrantes estuviese condicionada por una voluntad de integración social. Y se pergeñó un plan global.
Las oleadas de crítica a esta ley emanaron esta vez de los despachos universitarios tachándola de racista e inconstitucional. Y fue recurrida ante el Tribunal Constitucional. Pero el buenismo de esos profesores (que, por supuesto, envían sus hijos a colegios de pago y conocen a los inmigrantes por el contacto con sus empleadas de hogar) atacó además el hecho mismo de la necesidad de integración social de los inmigrantes. Pregonaron la entera libertad de circulación de individuos y familias inmigrantes y su derecho a que el contrato de trabajo no condicione su estancia. Consideraron maniquea la distinción de los inmigrantes por su condición a asimilar o no nuestros valores y, falaz, la existente entre inmigrantes ordinarios y refugiados políticos. El Partido Socialista se sumó a esta crítica e hizo suyo el axioma de que defender esa ley era cosa de racistas. Pero, una vez instalado en el poder, se ha acomodado a esa ley (que ellos ya no pretenden cambiar) y han promovido otra oportunista regularización masiva sin conceder los derechos sociales de reunión, manifestación, sindicación, etc., a los inmigrantes ilegales ni, de momento, el voto municipal para todos. Y los inmigrantes que entran ilegalmente no son tratados ciertamente mejor a como lo eran en tiempos del gobierno anterior. Y entre los nuevos inmigrantes sin papeles existe la misma esperanza de otra nueva regularización que existía en tiempos del gobierno anterior.
Lo peor es que el gobierno socialista se muestra completamente mudo ante el modelo de integración que persigue y navega a ojo ante cada situación concreta y las abundantes propuestas de multiculturalismo práctico que emanan de muchas ONG. Propuestas, en muchos aspectos contradictorias con el laicismo doctrinal que guía al Gobierno.


Trazos para una propuesta

La relación entre inmigrantes y derechos debe situarse en el punto álgido en el que se halle cada proceso de integración personal en la ciudad política, más allá de la actual exigencia generalizadora (tantos años para ser español, tantos para ser ciudadano, etc.) No todos los inmigrantes son igualmente ciudadanos in fieri. Muchos deben deshacerse de hábitos, valores y tradiciones que son contrarias a los valores y virtudes de la ciudadanía, es decir, deben asimilar los valores democráticos y constitucionales. Pero muchísimos otros inmigrantes son ahora mismo de creencias y prácticas tan ciudadanas como cualquiera de nosotros.
El Estado democrático debe activar recursos materiales y humanos para que los inmigrantes aprendan nuestra lengua y se inicien en el conocimiento de nuestros valores. Para ello la escuela vespertina en cada barrio o pueblo emerge como espacio idóneo donde poder volverse ciudadanos los inmigrantes. El padrón municipal no puede constituir jamás el dispositivo de pertenencia a la ciudadanía. Este dispositivo se halla más bien en las aulas de educación ciudadana y democrática. Ahí debería confluir el trabajo de las ONG, abandonando ya su práctica humanitarista de acogida y el inefable discurso anti-racista; su papel solamente está justificado en la medida en que coadyuven con las instituciones municipales a capacitar cívica y profesionalmente a los inmigrantes. Enseñarles nuestra lengua, informarles de qué es llegar a formar parte de la comunidad política, mostrarles de manera práctica nuestros valores y capacitarles para mejorar constantemente su condición profesional: he ahí el condensado de cualquier acción no-gubernamental que se precie de que contribuye a la solución de los problemas de los inmigrantes. Por tanto, el foco de la integración social de los inmigrantes se desplazaría desde las CCAA al municipio.
Para ser ciudadano in acto serían suficientes algunos requisito tales como: 1) que el inmigrante sea apoyado por una mayoría absoluta del Consistorio municipal (un 75%) por su conocimiento de nuestra lengua e inserción cívica; 2) que posea el aval de dos vecinos no compatriotas de origen o de la Asociación de padres de alumnos y profesores del colegio de sus hijos; 3) que tenga contrato de trabajo en vigor y haya cotizado al menos durante varios años.
No se me ocurre otro modo de progreso moral de nuestra sociedad liberal que transformándonos nosotros así como las virtualidades jurídico-políticas del Estado hacia una nueva inclusión del no-nacional para volverlo un ciudadano más entre nosotros. Como cuando el Estado democrático se regeneró, no sin conflictos, y se transformó integrando a los esclavos, a la clase obrera, a la mujer y a los físicamente discapacitados, se halla ahora en el trance imperioso de proseguir esa tarea que únicamente él puede asumir entre el resto de los Estados del mundo. Solamente nuestro Estado de derecho puede incluir los márgenes sociales y volverlos iguales al resto para que cada individuo y familia sean todo lo diferentes que quieran ser. Porque, sin duda, todos cambiaremos mucho en esta operación. Como hubo de cambiar el zapatero del pueblo de Sándor Márai, un comunista que esperaba con impaciencia la llegada de las tropas soviéticas. “Era un hombre gordinflón y caminaba a mi lado sin abrigo en medio de aquel horrible frío. Me explicaba, muy excitado, que los rusos al llegar al pueblo lo vieron y le gritaron Asqueroso burgués, asqueroso burgués y que le quitaron el abrigo de piel que llevaba”. Los inmigrantes dejados a su albur y segregados de la ciudad política nos quitarán lo poco que tengamos si no les damos el núcleo de lo que somos. Pero, al dárselo, ya empezamos a ser diferentes. ~

bienvenidos al blog de extranjerossinpapeles.com

Bienvenidos a este nuevo proyecto.

A través del blog de extranjerossinpapeles.com pondremos en común experiencias relacionadas con la inmigración en España.

Espero que el mismo os sea de utilidad